Saturday, February 18, 2006

ngobernabilidad foxiana
( José Francisco Parra )
( 2006-02-18 )

El concepto de gobernabilidad expresa la capacidad legítima para tomar y aplicar decisiones políticas, evidentemente, decisiones tomadas por un gobierno. Es decir, existe un consenso generalizado de que la gobernabilidad es la cualidad propia de una comunidad política según la cual sus instituciones de gobierno actúan eficazmente dentro de un espacio considerado legítimo por la ciudadanía, permitiendo así el libre ejercicio de la voluntad política del Poder Ejecutivo pero respetando la voluntad del soberano: el pueblo. Los principales componentes del concepto gobernabilidad son la eficacia, que puede entenderse como el cumplimiento de los objetivos del gobierno, y la legitimidad, que se puede considerar como la aceptación de los ciudadanos de la dominación del gobierno. Pues bien, en los últimos meses del sexto año de gobierno del presidente Vicente Fox, se observan signos evidentes de incapacidad para gestionar eficazmente los asuntos políticos del país; además de otros hechos que deslegitiman su labor al frente del Ejecutivo. La eficacia y cumplimiento de los objetivos del gobierno de Vicente Fox, la presidencia del cambio, se han ido quedando en el camino sexenal. Los errores que muchos ciudadanos criticaban, otros omitían y algunos confiaban en que podrían ser rectificados, se han agudizado en los últimos meses. La ingobernabilidad foxiana se manifiesta en la secretaría de Estado responsable de la gobernabilidad: Gobernación. El desempeño de Carlos Abascal es sumamente criticable, los recientes acontecimientos de las escuchas telefónicas han dejado en evidencia la falta de control sobre los órganos de seguridad del Estado mexicano. Evidentemente, el espionaje telefónico violenta el derecho a la intimidad de cualquier ciudadano. Por esa simple razón, los mexicanos tenemos derecho a conocer quién o quiénes grabaron la conversación telefónica sostenida entre el gobernador de Puebla, Mario Marín, y el empresario poblano Karim Nacif. La Secretaría de Gobernación, el secretario Abascal y, finalmente, el presidente Vicente Fox, tienen la obligación de esclarecer estos hechos. Caso aparte es resolver esta situación vergonzosa que atenta contra los derechos de la periodista Lydia Cacho. La deslegitimación del gobierno de Fox se evidencia si finalmente se comprueba que la filtración de la escucha telefónica tiene dos objetivos políticos: distraer la atención sobre la investigación que se le sigue a los hermanos Bribiesca Sahagún, reconocidos por el propio Vicente Fox como miembros de la familia presidencial; y ayudar al candidato del PAN, Felipe Calderón. En el primer caso, los intentos por enterrar la comisión de investigación de los hermanos Bribiesca Sahagún en la Cámara de Diputados no prosperaron, en principio porque el acuerdo entre el PRI y el PAN no fue respetado en el momento en que, desde algún lugar desconocido, se empezó a filtrar información sobre las sumas de dinero y las propiedades que amasa el ex gobernador Arturo Montiel, tanto en México como en el extranjero. Existe un hecho sintomático de este rompimiento: el renacimiento de la famosa comisión de investigación en la cual la anterior presidenta perredista se negó a continuar por miedo a que se atente contra la seguridad de su familia. La segunda razón es igual de ignominiosa, se trata del apoyo al candidato del PAN, Felipe Calderón, en la lucha por la carrera presidencial. En este caso, el propósito es restar las posibilidades de uno de sus adversarios, el priista Roberto Madrazo. Esta no sería la única acción del Ejecutivo para impulsar la desangelada campaña del panista, ya el IFE llamó la atención a Vicente Fox para que detenga la campaña publicitaria de su gobierno. Sin embargo, esta maniobra se queda pequeña si finalmente se sabe que las filtraciones del caso Marín provienen de los órganos de espionaje del Estado. Es decir, de funcionarios que teóricamente están bajo la responsabilidad de la Secretaría de Gobernación y, por ende, de Carlos Abascal. La guerra sucia de la campaña presidencial, que según Roberto Madrazo ya le ha hecho perder 14 puntos porcentuales, tiene como responsable directo al gobierno y a su incapacidad para gestionar eficaz y legítimamente este proceso electoral. Si revisamos la bibliografía, encontramos que analistas, académicos e investigadores argumentan que el último año de gobierno es sumamente complicado para un presidente mexicano. Se dice que en un determinado momento el Presidente pierde el control del poder político, que su capacidad de gobernabilidad se agota en el momento que las fuerzas se encaminan hacia los principales candidatos en busca de la Presidencia. Sin embargo, y no con ello años pasados fueron mejores, en esta ocasión es más evidente que el país deambula en la ingobernabilidad foxiana. cesmue.investigacion@fog.es

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